9 feb. 2016

Plebiscito y luego golpe tributario

Por Jaime Castro Ramírez

La sinceridad debe ser punto de referencia en la relación entre gobierno y ciudadanos, pues una manera de engañar al pueblo por parte de los gobernantes es utilizando sofismas de distracción para tapar realidades provenientes de decisiones que de alguna manera perjudican el interés común.

Engaño del gobierno frente al plebiscito y la reforma tributaria
Era voz populi que la onerosa reforma tributaria que tiene planeada el gobierno para aplicársela a los colombianos, a la que le ha dado la pomposa denominación impositiva de “reforma tributaria integral”, era para presentarla al congreso de la república en la primera legislatura del 2016, es decir, en el primer semestre; pero dada la circunstancia del mal llamado ‘plebiscito para la paz’, que según cálculos políticos debe realizarse en Junio de 2016, entonces el presidente Santos decidió que tal reforma tributaria la presenta al Congreso en el segundo semestre de este año.

El engaño por parte del gobierno está muy claro, pues, como mucha cosa, al decir que aplaza la presentación de la reforma tributaria, es porque cree que esto le quita votos para el plebiscito, y no se trata entonces de un aparente periodo de alivio en la cascada de impuestos que vienen: incrementos de tarifas (IVA pasarlo del 16% al 19%), modificación de bases gravables, gravar con el IVA nuevos productos o servicios que hacen parte de la canasta familiar, etc, de lo que se trata es de desviar la atención de la opinión pública para conseguir que el pueblo le apruebe el plebiscito, y una vez consumado su propósito, de inmediato vendrá la ‘recompensa’ para los ciudadanos que hayan ido a las urnas a decirle SI al plebiscito de la supuesta paz con las FARC: la recompensa consiste en el golpe a los colombianos con la nueva cascada de impuestos. A lo anterior hay que agregarle la mentira de Juan Manuel Santos en promesa de campaña en el 2010 cuando en un debate en televisión le dijo a su contrincante por la presidencia sobre el tema de impuestos: “Profesor Mockus, yo le firmo en piedra, en mármol, en lo que usted quiera, que no voy a subir tarifas”. ¡Qué grave es engañar al pueblo! ¿Será que ahora la conciencia nacional será manipulada nuevamente a punta mermelada corrupta para salirse con las suyas electoralmente?

Lo que significa la reforma tributaria
Las recomendaciones que tiene el gobierno sobre la mesa, provenientes de la ‘comisión de expertos’ que nombró para que lo asesoren en materia de impuestos (una forma de escudarse citando la autoría de expertos), contienen gravámenes como los siguientes, mencionando lo más notorio:

1. Incrementar la tarifa general del IVA del 16% al 19%, lo cual constituye un exabrupto impositivo, por lo menos con las clases menos favorecidas económicamente.

2. Algo insólito que consiste e gravar con tarifa del 5% de IVA a productos de la canasta familiar que siempre han sido exentos: los libros, el arroz, la leche, los huevos, la carne y el pescado.

3. Pretenden ponerle tarifa de IVA del 10% a computadores, boletas para eventos, y al servicio de internet para los estratos 1, 2, y 3 de la población.

4. Otra idea es incrementar la tarifa del impuesto al consumo a la telefonía celular pasándola del 4% actual, al 7%, lo que implica un incremento de tarifa del 75%.

5. Modificar las bases gravables para la retención en la fuente por salarios, lo cual significa disminuirlas para gravar a más personas.

6. Gravar los dividendos, con lo cual se configura el hecho de la doble tributación. Y un etc de más gravámenes que traerá tal reforma.

La anécdota es que en una intervención pública el presidente Santos regañó a alguien que habló de lo que se pretende con este nuevo régimen impositivo tributario que viene en camino, y trató a esa persona de “irresponsable” por filtrar la información. Pues a propósito de esta rabieta presidencial habrá que decir que tal supuesta ‘írresponsabilidad’ se le devuelve porque irresponsable no es esa persona, irresponsable será el presidente Santos si no cumple la promesa de campaña firmada en mármol de no subir tarifas de impuestos.

Lo que se advierte también es que seguramente buena parte de los cuantiosos recursos adicionales que generará la mencionada reforma tributaria tendrán destinación específica: los compromisos que firmará Santos en el acuerdo de la Habana y que tendrá que cumplírselos a las Farc.

8 feb. 2016

La movilidad en Bogotá y las medidas restrictivas

Por @AdasOz

Durante la jornada del día sin carro, el pasado jueves 4 de febrero, Enrique Peñalosa anunció que está pensando en hacer un ensayo con los capitalinos que consiste en implementar la hora pico sin carro. Si bien es más que evidente que esta medida ayudará a descongestionar las atascadas calles de la ciudad, no es una solución definitiva al problema de movilidad que actualmente se enfrenta. Es, por el contrario, una medida de corto plazo, restrictiva y conformista, escudada bajo la forma de “experimento” que muy seguramente perdurará en el tiempo al igual que la ya institucionalizada restricción vehicular.

Si pensamos, por ejemplo, en lo que sucedió tras haberse institucionalizado la medida de la restricción vehicular, la compra de carros particulares se disparó, ya que a falta de un sistema de transporte eficiente que ofrezca un cubrimiento extensivo a toda la ciudad y a sus alrededores, se creó en sus habitantes la necesidad de tener un segundo carro para poder suplir su necesidad de transportarse, disparándose simultáneamente la compra y uso de motocicletas, que al ser más económicas y fáciles de adquirir, fueron inundando la ciudad. Cabe anotar que los dueños de las motos no pagan, como sí los de los carros, impuesto de rodamiento, pero ocupan en ciertas zonas más espacio incluso que los mismos vehículos particulares, convirtiéndose en la principal causa de accidentalidad en las calles de Bogotá. Basta salir a dar una vuelta para darse cuenta de cuán dementes están los motociclistas y cuánto urge tomar medidas con las que se les pueda controlar.

Pero retomando el tema motivo de esta publicación, la solución al grave problema de movilidad que padece la capital colombiana no radica en prohibir el uso del automóvil particular ni ciertos días de la semana ni ciertas horas del día, no solo por lo expuesto en el párrafo anterior sino porque ya es probado que el bogotano o el ciudadano que llega a vivir a Bogotá se adaptan a dichas restricciones y en lugar de exigir a la administración distrital su derecho a usar su vehículo, al uso de las vías ya existentes sin baches, a estrenar nueva infraestructura vial y a gozar de un sistema de transporte limpio y eficiente, se inventa alternativas o formas de pasar por alto la medida, poniendo fin al problema de la restricción, pero dejando ahí el problema. Es así como en 18 años de restricción vehicular nuestras calles siguen siendo casi las mismas y con muy pocas mejoras en infraestructura.

Bogotá no es Amsterdam, donde uno puede transportarse a diario en bicicleta tranquilamente y llegar a su lugar de trabajo o de estudio en máximo 30 minutos o menos. Bogotá se parece más a Pekín, una ciudad anárquica y muy extensa, con un sistema de transporte precario y una mafia de taxis repugnante, como para obligar con medidas restrictivas a los habitantes a que se desplacen de extremo a extremo en bicicleta, patines, patineta o a pie. Habrá algunos románticos con ínfulas de europeos que lo hagan, me alegro mucho por ellos y su estado físico, pero yo y muchos otros, no tenemos la disposición ni el tiempo para hacerlo. Además el clima loco de Bogotá tampoco motiva a desplazarse exponiéndose a la lluvia y al humo negro de los buses.

Entiendo que los retos que enfrenta el nuevo alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, son grandes, puesto que el proyecto de ciudad que dejó en el año 2000 fue echado por la borda por las tres nefastas administraciones polo-progresistas que desde 2004 desgobernaron la capital, pero también conozco su fascinación por restringir el uso del carro particular, medida por demás injusta y poco equitativa, especialmente para quienes viven en los extramuros o no cuentan con suficientes vías de acceso, lo cual aplica en todos los niveles de estratificación de la capital.

Mi propuesta para Enrique Peñalosa es que en lugar de seguir prohibiéndonos el uso de nuestros vehículos, retome el proyecto de Transmilenio para darle más cubrimiento a la ciudad, mejore y organice los buses del SITP puesto que este sistema no ha generado un valor agregado significativo entre los usuarios de transporte público sino que por el contrario, ahora se suma con sus caóticas rutas al problema. Ojalá termine de darle una solución a las compañías de buses tradicionales para que pertenezcan todos a un solo sistema organizado que ofrezca buen trato al pasajero y que le dé, por fin, luz verde al proyecto de construcción del metro mediante un proyecto sostenible en el tiempo. Por último, le propongo que arregle las vías ya existentes no solo tapando los huecos sino señalizándolas bien y que trabaje en proyectos de infraestructura vial como el de la ALO y otros, que nos permitan tener rutas alternativas que comuniquen zonas que hoy en día resultan ser embudos dada su elevada densidad poblacional.

Estoy segura de que si los capitalinos de cualquier estrato encuentran un sistema de transporte eficiente, limpio y decente, que les ahorre tiempo de desplazamiento y dinero, dejarán de usar por voluntad propia, y no porque se les prohíba, sus propios vehículos y empezarán a hacer cada vez más frecuente el uso del transporte público. Pero mientras el caos continúe, habrá cada vez más carros particulares y motos en la ciudad y el problema de movilidad continuará por siempre.

5 feb. 2016

¿Quién orienta a Colombia?

Por @ruiz_senior

Alexander von Humboldt viajó por la América española a finales del siglo XVIII y quedó impresionado por el esplendor de las ciudades, cuyo nivel de vida poco tenía que envidiar al de las capitales europeas (que, sobre todo en Alemania, no eran muy grandes). Si se pensara en el resto del planeta, empezando por Norteamérica y siguiendo por Asia oriental, la América española resultaría una región especialmente afortunada.

Unas décadas después, Alexis de Tocqueville señaló en La democracia en América que la prosperidad que empezaba a notarse en Estados Unidos no obedecía sólo a la abundancia de recursos para una población relativamente escasa, porque de otro modo las repúblicas hispanoamericanas no serían miserables, ya que tenían un acceso más rápido a riquezas mucho mayores. Las guerras napoleónicas habían permitido un gran avance de la nación que no participó en ellas (la nueva república angloamericana) y un empobrecimiento de las que sí participaron (la independencia de las colonias españolas en América fue parte de esas guerras).

Al cabo de casi dos siglos de vida independiente, las antiguas colonias españolas siguen siendo regiones atrasadas y desordenadas mientras que las más diversas regiones prosperan, en las últimas décadas sobre todo las de Extremo Oriente. ¿Por qué ocurre eso?

El que haya leído este blog antes ya estará acostumbrado a la mención de la herencia del esclavismo y la mentalidad parasitaria de las castas superiores de la sociedad colonial. Para reforzar esa idea voy a citar unos tuits del escritor español Ignacio Ruiz Quintano:
También en España el clero pasó del catecismo al leninismo sin que su vocación parasitaria cambiara un ápice; en los países del norte de Europa la Reforma y en Francia la Ilustración permitieron superar la hegemonía de ese gremio. Las noticias recientes sobre los restos de Camilo Torres Restrepo traen a la actualidad esa vieja afinidad sociológica.

El núcleo de la cuestión es la resistencia de los grupos dominantes a la asimilación al mundo moderno, de ahí la adhesión leninista (cosa por lo demás común a toda Hispanoamérica). Por eso esos grupos aprueban todo lo que amenace la hegemonía mundial de los países anglosajones y sus valores de libertad y prosperidad. En los años sesenta los universitarios (que eran la quintaesencia de las clases altas pues la mitad de la población era analfabeta) eran mayoritariamente guevaristas, y si el nivel cultural les alcanzaba se unían a las huestes de admiradores de Sartre, Marcuse y los demás antiliberales europeos.

Una de las cosas más divertidas de Colombia es la disposición generalizada a atribuir inocencia al mundo "académico", que siempre vive descontento con el orden existente y su corrupción, como si los políticos corruptos no fueran simplemente los egresados exitosos. ¿Hay alguna relación entre la ideología universitaria y la cleptocracia? Sin la menor duda: el corrupto desprecia las instituciones y leyes a las que debería servir porque la "educación" le inculca ese desprecio. Condenado a servir a un amo al que desprecia, lo menos que puede hacer es velar por la caridad, que empieza por uno mismo.

Volviendo a la cuestión de la ideología, y del título de este post, es muy llamativo que el gobierno de Santos llevara como asesor al español Baltasar Garzón, un juez condenado como prevaricador por sus superiores. En lugar de buscar la asimilación con los países más avanzados, se busca la identificación con quienes los combaten. Del mismo orden son las invitaciones a economistas de izquierda al Hay Festival, habrá que saber con cuánta inversión.

¿Qué van a decir Piketty y Stiglitz? Que el capitalismo es una gran fuente de desigualdad, muy en la línea de la propaganda del gobierno y de ese viejo recurso de halagar a los perdedores hasta convertir el esfuerzo y el acierto en culpas. La desigualdad ha aumentado en las últimas décadas si se comparan los ingresos de los más pobres con los de los más ricos en los países avanzados. Si se comparan los ingresos de los chinos, indios y africanos con los del promedio de los europeos y estadounidenses, se ha reducido tremendamente. ¿Se han empobrecido los pobres de los países ricos? En absoluto, basta con que cualquiera mire cuál era el PIB per cápita hace treinta años y lo compare con el actual. ¿Ha causado el enriquecimiento de Bill Gates o Zuckerberg el empobrecimiento de alguien? En absoluto, al contrario, miles de millones de personas en todo el mundo han prosperado notablemente gracias a las nuevas tecnologías y al libre movimiento de capitales...

El fondo de la condena de la desigualdad es el viejo impulso del saqueo, que anida en el fondo de la mentalidad hispánica, sobre todo en Hispanoamérica, no es raro que el 9 de abril de 1948 la chusma corriera en Bogotá a saquear las tiendas de judíos y libaneses, ni que Nicolás Maduro ganara unas elecciones prometiendo el saqueo legal de los comerciantes libaneses. Parte de la suposición de que la riqueza es la misma siempre y si alguien obtiene algo es porque se lo quitó al que no tiene nada, cosa que curiosamente es lo que hacen los ricos colombianos que invitan a Piketty y Stiglitz, que ciertamente no inventan ni producen nada, aparte de monsergas para alentar el crimen y lucrarse de él.

Pero no es sólo ese despojo, es la misma idea de la desigualdad: un profesor universitario colombiano se gana el sueldo de unas 15 personas normales (dado que la mayoría de la población gana el salario mínimo y a menudo menos) por recitar a Marta Harnecker y citar a Piketty y Stiglitz. La causa de la desigualdad es la lucha contra la desigualdad, en la que se proveen recursos millonarios a parásitos que se enriquecen copiosamente sin aportar nada. Como ya he señalado muchas veces, la multiplicación del gasto público (por 19, que se dice pronto) y el aumento del gasto en universidades durante los años noventa condujeron a un aumento en diez puntos en el coeficiente de Gini.

En Colombia se debería pensar en favorecer la creación de empresas y el empleo y no en corregir la desigualdad despojando al que produce para enriquecer al redistribuidor. Eso corresponde a una mentalidad extraña a la tradición del país, pero es la que define el desarrollo de los países, de lo que se han visto ejemplos formidables en las últimas décadas en Asia oriental. Pero por eso mismo necesita oponerse a los ideólogos anticapitalistas y socialistas, que sólo sirven de coartada a los parásitos dominantes, de fuente de buena conciencia y de increíble pretexto para enriquecerse a los mismos descendientes de la casta que oprime y despoja a los ciudadanos desde antes de que se fundara la república.

ACLARACIÓN (06-02-2016): Alguien en Twitter me señaló que Piketty incluye a Gates y Zuckerberg en un elenco de millonarios productivos, lo cual se opone a lo dicho en el post. En ninguna parte he querido dar a entender que he leído los libros de Piketty, no lo he hecho y por eso hago una suposición que resulta errada. Al parecer, el economista francés que propone impuestos altos a la riqueza condena a los especuladores. La cuestión de si la inversión es una manera de despojo a alguien queda para otra ocasión: puede que el codicioso que invierte en empresas de nuevas tecnologías contribuya a la generación de riqueza más que los ingenieros e inventores, tal como siempre ha ocurrido con el comerciante, que no inventa nada pero propaga los inventos y sus beneficios de un modo que debería generar más gratitud que el mismo hecho de desarrollarlos.

29 ene. 2016

Montesquieu ha muerto, Weber no

Por @ruiz_senior

División de poderes

La expresión "Montesquieu ha muerto" se atribuye al político socialista español Alfonso Guerra, que niega haberla pronunciado. Sea como fuere, es muy precisa para explicar lo que ha ocurrido en casi toda Iberoamérica con los regímenes totalitarios que se implantaron a partir del triunfo de Hugo Chávez en 1998. El aristócrata francés planteó la separación de las ramas del poder público y las tiranías actuales la anularon, el poder judicial es sólo un servicio del poder ejecutivo, que a su vez pertenece al partido hegemónico que obedece al dictador de turno y a la casa matriz de La Habana. No imparte justicia sino que ejerce persecuciones que ordena el tirano de turno, a la mejor manera de los regímenes soviético y nazi.

No hay día en que no aparezcan pruebas fehacientes de eso. La más atroz es la persecución sistemática de toda clase de oposición en Colombia y Venezuela, hoy mismo con el auto de enjuiciamiento de Luis Alfonso Hoyos con base en montajes que habrían avergonzado a Yézhov. Eso ha ocurrido con todos los políticos que podrían haber sido rivales para Santos, y ocurría desde mucho antes de que fuera candidato: no es raro que la revista Semana, dirigida por el sobrino del actual presidente, fuera la que iniciara la persecución contra el coronel Plazas Vega, que podría haber atraído a un electorado conservador en 2010. El extremo de perversidad de ese contubernio tiránico fue la condena a 17 años a Andrés Felipe Arias por un delito inexistente, aunque lo del hacker se le acerca.

Pero ocurre lo mismo en todo el narcoimperio: la casación del juicio contra Plazas Vega tardó más de un año en aprobarse gracias a una oportuna decisión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, conformada mayoritariamente por los organismos judiciales de los países afines al chavismo. Ese mismo organismo se atrevió a imponer a la prevaricadora Ángela María Buitrago como "experta" para investigar la masacre de Iguala en México: a todas luces para proteger la industria de la cocaína, cuyo centro rector viene a estar en La Habana.

Estado y sociedad
Algún diccionario define el Estado como la sociedad organizada, pero más bien se podría decir que es el agente organizador de la sociedad, y en su origen siempre obedece a un grupo minoritario que se impone por su superioridad militar. Según las circunstancias, el dominio de la clase que vive del Estado, con frecuencia formada por los descendientes del grupo creador, puede constituir una verdadera opresión para la mayoría, como es el caso de las sociedades hispanoamericanas tradicionales, marcadas por la esclavitud. No muy diferente es el imperio ruso, también formado a partir de un "núcleo irradiador" que fue expandiéndose y "aculturando" a infinidad de pueblos primitivos que habitaban bajo el dominio mongol. Los individuos de esos grupos sometidos serían los siervos, cuya condición apenas se abolió formalmente  en 1861.

En Europa occidental y en Norteamérica se dio el ascenso de grupos sociales ajenos al Estado, lo que define al liberalismo y la sociedad capitalista que generó. La democracia moderna, que aparte del nombre tiene poco que ver con la de la Antigüedad, se basa en el equilibrio entre nociones cristianas de igualdad y tradiciones germánicas de autonomía de los individuos, que genera a la vez la noción de que es necesario limitar el poder del Estado. El liberalismo fue al principio resistencia al absolutismo.

Pero en la periferia conquistada nunca se creó una clase como la burguesía y la fuente de cualquier poder era y es la relación con el poder político, al tiempo que la clase funcionarial no encuentra contrapeso en la sociedad (la mayoría de la cual no tiene derechos efectivos) ni ve necesidad ni sentido de someterse a una ley que está por encima de la autoridad físicamente eficiente. De ahí la incapacidad de asimilar la división de poderes del constitucionalismo liberal de que se hablaba en el apartado anterior.

Burguesía y burocracia
El fundamento del Manifiesto comunista de 1848 es la idea del predominio de la clase burguesa en la sociedad. Esa clase de propietarios industriales y comerciantes había desplazado a la antigua aristocracia, que era la clase de los funcionarios relacionados con la corona o con señoríos cuya principal misión era el control territorial. Para la época de Max Weber (1864-1920) se hacía evidente que a esa clase la reemplazaría la burocracia: los administradores que multiplicarían la eficiencia de las organizaciones productivas privadas y se harían más poderosos que sus propietarios, como de hecho ocurre, y la clase de los funcionarios, cuyo peso en la sociedad aumenta a medida que las funciones del Estado se ensanchan.

De modo que los negocios agrícolas, industriales o comerciales no son la principal fuente de ingresos de la gente acomodada, sobre todo en los países que exportan sólo materias primas, sino los salarios, los incentivos atípicos, los contratos y otras formas de lucro relacionadas con el Estado. De ahí que la ideología de esas clases tienda a la expansión del tamaño del Estado (gasto público) y a recursos demagógicos para justificarla. Esto hace que la teoría de la lucha de clases en que los "desposeídos", "obreros", "proletarios", etc. son obviamente partidarios del socialismo sea sólo un recurso de esa demagogia. El conjunto de contribuyentes provee recursos a los usufructuarios del Estado, entre los que destacan los de origen patricio.

Ciertos hechos recientes pueden ayudar a despejar esa aparente paradoja: la confluencia de la extrema izquierda anticapitalista con el partido tradicional de la casta dominante en Cataluña se entiende como un acuerdo "contra natura", pero no lo es si se piensa que esa casta se propone conservar el control del gobierno regional y con ese fin podría incluso aplicar el programa ruinoso de la CUP. A ningún socialista se le ocurre reducir los ingresos de los funcionarios, y la prosperidad inaudita de la familia Chávez, por poner un ejemplo, lo demuestra. Lo mismo ocurre con el partido Podemos, cuyo "núcleo irradiador" es una camarilla de jóvenes de familias ricas que descubrieron el filón de la fiebre bolivariana y se lanzaron a conquistar el cielo armados con sus frases leninistas. El hecho de que todas las universidades colombianas a que acuden los jóvenes de la clase alta impartan doctrina marxista forma parte de la misma corriente: el socialismo no es la redención de los humildes sino la continuidad de la dominación de los dueños de esclavos de los siglos anteriores.

El comunismo en Hispanoamérica siempre tuvo ese sentido, lo mismo en los que dirigieron la Revolución cubana que en todos los grupos que los emularon en todos los demás países. Las ambiciones de esos grupos no dieron resultado hasta el final de la Guerra Fría por la presión estadounidense, no por la resistencia de las burocracias, castas u oligarquías no comunistas.

La dominación de la burocracia es más rotunda en nuestros países, donde no existe verdadera industria ni menos verdadera invención y por eso los recursos están sobre todo en manos del Estado. Sobre esa cuestión de la falta de futuro de la región escribí hace poco un post. También tiene relación con lo anterior otro que escribí sobre la fatal sumisión de los políticos de todos los bandos.

Técnica del golpe de Estado
Ése era el título de un ensayo del italiano Curzio Malaparte publicado en 1931 en el que aludía a Hitler y Mussolini. Pero la verdadera técnica la desarrollaron antes en Rusia los bolcheviques. A partir de 1917 la "exportación de la revolución" comportó la formación de "cuadros" capaces de organizar conspiraciones en cualquier país y el uso de los recursos del país más extenso de la Tierra para la promoción de revueltas. A su vez, en el interior del país se pusieron en práctica todos los recursos de propaganda y terror que permitirían el control absoluto del territorio, la población y la economía. 

Esa tecnología, incluida la demagogia que encauza el resentimiento y la ambición de los jóvenes, sigue siendo la más eficaz para todos los dictadores y para todas las castas que quieran asegurar el control de las naciones. Y si se le suma la provisión de recursos desde la casa matriz cubana, termina haciéndose prácticamente invencible. El próximo gobierno español estará sometido a los Castro como la mayoría de los gobiernos sudamericanos, y los grupos sociales acomodados se integrarán en él por mucho que el PIB baje drásticamente: en definitiva el orden atávico incluye un clero que administra y persuade, que ahora lo formarán los periodistas, filólogos, psicólogos, sociólogos, politólogos y demás sabios que produce la universidad, porque a fin de cuentas Hispanoamérica es como es por la experiencia de su antepasada. Lo mismo ocurrirá en Colombia, por mucho que sueñen otra cosa los que siguen esperando elegir otra vez a Uribe.

26 ene. 2016

Detrimento del patrimonio público

Por Jaime Castro Ramírez

Las decisiones políticas y económicas de un gobierno requieren legitimidad de origen, es decir, que tienen que estar sustentadas con los respectivos soportes legales que les otorguen la legítima representatividad de aceptación social, pues esta condición constituye la característica fundamental de socialización de la idea para garantizar el apoyo requerido del pueblo.

Venta de Isagén fue un despropósito económico
Se había definido el procedimiento de venta de este activo de la nación mediante un proceso de subasta, lo que implicaba obviamente la participación de varios proponentes, procedimiento que consistía en partir de un precio base fijado por el gobierno, y a partir de ahí se sometía a una puja entre la pluralidad de proponentes hasta llegar a lograr el precio más alto, representativo del valor razonable, como producto de esa competencia de oferta.

Resulta que el gobierno decidió a mutuo propio cambiar las reglas de juego y desechó el procedimiento de someter el negocio a subasta, pues terminó vendiendo Isagén por el precio base de 6.5 billones de pesos a un solo proponente que fue el fondo de inversión canadiense Brookfield Asset Management, lo que de por sí ya llevaba implícito una consecuencia de detrimento económico muy significativo por su cuantía, equivalente por lo menos a las 2 terceras partes de ese precio base.

Esto significa que si el gobierno fijó un precio base (totalmente subvaluado) de 6.5 billones de pesos, la puja en la subasta podría haber repuntado la proyección del precio de venta en 4.3 billones de pesos más; de tal manera que esta última cifra representa aproximadamente el perjuicio económico para el país en esa venta caprichosa y sin raciocinio de orden financiero. Especialistas en el tema energético sostienen que ese negocio valía 11 billones de pesos.

Entonces, la inquietud obvia del más desprevenido ciudadano es: ¿quién le responde al país por este detrimento económico al patrimonio público?

Este negocio fue el producto de una obsesión caprichosa del gobierno convertida en un contrasentido económico para los intereses nacionales, pues no tuvo en cuenta a la opinión nacional, ni a distintas fuerzas políticas representadas en el congreso de la república que se oponían a dicha venta de un activo de valor estratégico para el interés público, pues es nada menos que la segunda generadora más grande de Colombia que controla la operación de siete centrales de generación de energía, ubicadas en: Antioquia, Caldas, Santander y Tolima, y con una capacidad instalada de 3.032 megavatios.

Dudoso futuro para la administración y operación de Isagén
Brookfield Asset Management, nuevo propietario de Isagén en su condición de accionista mayoritario (57.6 %), que como se dijo antes, es un fondo de inversión, y por consiguiente no tiene ni la experiencia ni el conocimiento en el tema energético, lo que conduce es a la conclusión de que se trata de un simple especulador del mercado en negocios que le generen alta rentabilidad, pero en este caso no va a aportar ideas para la administración y operación de la empresa, lo que puede entonces redundar en afectación en la calidad del servicio de energía eléctrica a los colombianos. Preocupa cómo será el manejo futuro de esta empresa cuando los dueños mayoritarios no saben cómo hacerlo.

Desconfianza en el uso del dinero
Ante el escenario repetitivo de engaños por parte del actual gobierno a los colombianos, la consecuencia ha sido la pérdida de confianza pública en la palabra del gobernante, y por supuesto pérdida de confianza en sus anuncios. El presidente de la república salió a decir públicamente que el dinero de la venta de Isagén tiene destinación específica para la construcción de obras de infraestructura a nivel nacional, pero lo dicho, los colombianos ya no le creen, y en principio lo imaginable en la opinión pública es que de ese dinero saldrá la mermelada corrupta (compra de votos) y para financiar toda la parafernalia publicitaria de ese esperpento ‘acomodado’ a las circunstancias llamado plebiscito para la paz (la acomodada empieza por el umbral recortado a la cuarta parte de los votos exigidos por la Constitución), plebiscito que ni siquiera a las Farc les gusta.

AL MARGEN: Si el umbral del plebiscito ya no va a ser el 50% del censo electoral vigente sino el 13%, lo que en términos absolutos significa que ya no serán 16.5 millones de votos sino 4.3 millones, ¿dónde queda la legitimidad política de esa refrendación?

20 ene. 2016

La profesión política

Por  @ruiz_senior

Origen y naturaleza del Estado

Todos los Estados surgieron como organización de la dominación de un grupo humano por otro y ese principio persiste mucho después de que los grupos originarios se han disuelto, aunque el proceso de disolución puede durar muchos siglos. En la medida en que cesa toda resistencia, el Estado amplía sus funciones, sobre todo como aparato que provee seguridad a todos los ciudadanos y hace cumplir leyes, de las que cada vez hay más y cada vez afectan a más aspectos de la vida de la gente.

Legitimidad

Todo orden político vive expuesto a la amenaza de desaparición por sucumbir ante un poder exterior o por una revuelta dentro del territorio que controla. Para impedirlo es necesario que cuente con el reconocimiento de la mayoría de los pobladores, de modo que ninguna revuelta pueda triunfar. La violencia es la forma básica de legitimidad, pero es insuficiente si hay una mayoría de opinión en contra, por lo que surgen diversas formas de persuasión y a la larga de representación, de modo que de algún modo los ciudadanos pueden tomar parte en las decisiones que los afectan.

Democracia
Pero eso no quiere decir que haya un "gobierno del pueblo", porque ¿qué es el pueblo? ¿Y cómo haría para gobernar? En todas las sociedades domina una "minoría rectora", que es la que define sus rasgos y su destino. El conjunto de los miembros de la sociedad es demasiado disperso y distraído para dirigir nada y normalmente se acomoda a las propuestas de la minoría rectora. En las sociedades más desarrolladas la legitimación mediante el voto comporta un acceso más completo a la información, mayor responsabilidad de sectores amplios de la sociedad y hegemonía de valores como la verdad, el bien común, el respeto a la ley y la libertad individual.

Funcionarios
Pero más allá de la legitimidad que tenga el Estado y de las funciones que cumpla, la primera de las cuales siempre es su propia continuidad, hay una facción de la sociedad cuyo medio de vida es el Estado y que por ese motivo tiene intereses comunes: los altos cargos se suelen repartir entre las castas poderosas de siempre, que a veces cooptan individuos talentosos o ambiciosos de otros medios, mientras que los cargos subalternos van formando grupos de presión interesados en la expansión del poder y los recursos del Estado. La vocación socialista de unos y otros está en el enunciado, y con ese fin es obvio también el descontento con el poder o la riqueza de individuos ajenos a la institución, y por tanto la tentación "transformadora" o revolucionaria. No en balde señaló Gómez Dávila que un cargo público esperaba a los revolucionarios, y podemos inferir que por definición tendrán la simpatía de los "trabajadores al servicio del Estado". Por eso en todas partes los movimientos totalitarios son dirigidos por gente de clases altas que aspira a un dominio perdurable y arbitrario y atraen a aquellos que resultarían perdedores en un entorno de competencia.

Políticos
Allí donde hay urnas hay gente que aspira a acceder al mando persuadiendo a los votantes. Cuando esta actividad se convierte en el medio de vida de estos personajes, cosa que es inevitable, es frecuente que se disocie el papel de representación del propio interés del político, cuestión cuya única solución es la reducción del gasto del Estado y la exigencia del conjunto de la sociedad. Cuando esta vigilancia falla, lo normal es que los recursos públicos se gasten en gran medida en la propia promoción de los políticos, que va desde las tarjetas navideñas que envían a los ciudadanos hasta la financiación de agencias de propaganda disfrazadas de ONG, en las que casi todos los gobiernos se gastan buena parte de los recursos. Cuanto más estatista es un partido, más desvergonzado es el método, como en las cleptocracias bolivarianas o en la Alcaldía de Petro en Bogotá.

Ambigüedad
El núcleo del problema es que los políticos y altos burócratas se presentan como servidores públicos y en la realidad son los amos de los ciudadanos, sobre todo en sociedades como las hispanoamericanas, que aún no se sacuden el lastre de la esclavitud. Aparecen como mandatarios, pero son en realidad mandantes y pueden decidir tranquilamente sobre la vida de los demás. Su único problema serio son los rivales que podrían desplazarlos del poder. El Estado deja de tener incluso el sentido de dominación de una comunidad previa sobre otra y hasta de la facción de los funcionarios, para ser el escenario de la rapiña de distintos grupos de interés por los recursos. Cuando eso ocurre, y forma parte de la tragedia reciente de todos los países hispánicos, la decadencia de la sociedad es inevitable, y la pérdida de todo valor y toda lealtad por parte de los administradores es un corolario lógico.

Ejemplos
Un ejemplo elocuente de lo expuesto es el uribismo. Para conseguir ser candidato en 2006 cambiando la constitución, Uribe se apoyó en los legisladores de entonces, que representaban a las maquinarias de compra de votos, a las clientelas de grupos de poder regionales y a las castas dueñas del poder desde siempre. El resultado de esa alianza fue el PSUN de Santos, que obtuvo en 2010 una formidable votación gracias a la adhesión de amplios sectores populares a Uribe. En cuanto obtuvieron sus curules, todos los legisladores se volvieron antiuribistas porque era lo que convenía a sus negocios y carreras. Lo que los ciudadanos querían desaparecía en cuanto sus representantes tenían el poder. Ese completo fraude de ley no inquietó a mucha gente. En 2014 Uribe fue candidato al Senado con una lista cerrada formada por políticos que obedecen a su líder aunque en realidad piensan más en sus carreras: rechazan al gobierno pero se entienden con los senadores y representantes que lo apoyan, como denunciaba Ricardo Puentes Melo, y critican la entrega del país a las FARC en una actitud de lloriqueo que apenas encubre la satisfacción con el alto cargo alcanzado. Dado que no ha habido resistencia al acuerdo, es evidente que están dispuestos, incluido el mismo Uribe, a ser la oposición llevadera al régimen que vendrá.

Líderes
De hecho, la causa de que el poder haya caído en manos de Santos y aun de que haya podido cambiar totalmente al Estado hasta ponerlo al servicio de las mafias de la cocaína es el anhelo de Uribe de quedarse en la presidencia. El objetivo de derrotar a las bandas terroristas y a sus impulsores cubanos se sacrificó a los intereses particulares del señor Uribe, y sigue ocurriendo, pues su ambigüedad a la hora de afrontar la negociación tiene que ver con el hecho de que es rehén del poder judicial y si no claudicara tendría que exiliarse para evitar terminar preso o que encarcelen a algunos de sus parientes. Pero no es un caso aislado. En España los dos grandes partidos recuperarían muchos votos si prescindieran de sus actuales líderes, pero no pueden hacerlo, y ellos ponen por delante su protagonismo y su interés personal al de sus partidos y el país.

Fatalidad
No habrá ideología ni ética ni determinación de nadie que pueda imponerse a la ambición de los que buscan poder y rentas en el Estado, sólo cabe procurar que se amplíe la conciencia cívica de la gente de modo que haya sectores importantes de la "minoría rectora" que entiendan el peligro, y a la vez promover la reducción del gasto público de modo que el poder de la clase de los funcionarios se reduzca. Está demostrado que todas las sociedades en las que predomina el Estado decaen, pero la disposición a esperar que un padre poderoso resuelva los problemas es muy tentadora y tal vez siga atrayendo gente en todas partes, a la vez que los vividores proliferan y se organizan para maquinar intrigas que les permitan despojar al resto de la sociedad.

12 ene. 2016

¿Qué tiene Twitter?

Por @ruiz_senior

Hace poco apareció la noticia (parece que aun pendiente de confirmación) de que Twitter permitiría textos de hasta 10.000 caracteres (unas diez páginas de un libro de formato pequeño), y unos meses antes se había empezado a permitir enviar mensajes directos de más de 140 caracteres. La causa de estos cambios es el estancamiento de la empresa en número de usuarios, en rentabilidad y en inversiones. Es posible que ese estancamiento sea irreversible, dado que las aplicaciones posteriores concebidas para los teléfonos móviles le sacan mucha ventaja a la hora de pensar en la mensajería instantánea, mientras que como red social, especie de tertulia particular, Facebook es más eficiente.

Lo que ofrece Twitter como ventaja específica es la capacidad de llegar a mucha más gente, dado que algunas cuentas tienen decenas de millones de seguidores. Su momento de gloria, cuando alcanzó una gran expansión y mostró sus posibilidades, fue con ocasión de las elecciones iraníes de 2009. Ya entonces mostró su utilidad para divulgar rápidamente y con tremendos resultados consignas y mensajes breves.

De ese modo, la red social se volvió el medio ideal para la propaganda política, dado que los bulos y las frases ingeniosas no pasan por el filtro de ninguna entidad responsable, como ocurre en el periodismo. La selección de diez temas de actualidad y la facilidad de las búsquedas creando enlaces simplemente escribiendo # antes del texto multiplican esas posibilidades.

La lectura de tuits de amigos y afines ideológicos redujo el protagonismo de muchos periodistas importantes, que han desarrollado una clara aversión a esta red. A lo cual se suma la "democratización" de las opiniones: la vociferación de los más termina imponiéndose siempre y no es posible llegar, por las características del medio, a una discusión seria.

Pero esos periodistas (Fernando Savater e Ignacio Camacho, entre otros) se indignan por la vulgaridad reinante y no ven la tremenda eficacia que el medio tiene para quienes pueden dominarlo y controlarlo. En España sirvió para que se complementara con la televisión, dedicada en algunos casos a un publirreportaje perpetuo del partido financiado desde Sudamérica, a la hora de agitar conciencias y llevar la propaganda hasta el último rincón: el relativo triunfo de los chavistas en las recientes elecciones tiene mucho que ver con eso.

Esa combinación de presencia incesante de la propaganda y de intimidación de cualquiera que discrepe es característica del comunismo y sin duda tuvo un gran impacto en el sindicalismo del siglo XIX y aun en las revueltas de 1848, tal vez incluso en la Revolución francesa. En los años treinta era ya una industria eficaz que determinó el ascenso de los totalitarismos, pues los fascistas y nazis sólo copiaban lo que se había hecho en Rusia antes. Ese "conocimiento" acumulado de la Komintern se mantuvo en todos los partidos comunistas y constituye la base de la tecnología que han exportado los cubanos a sus franquicias de toda Sudamérica.

Es decir, Twitter es simplemente el medio en el que en estos años se ha ejercido el Agitprop y la intimidación que han sido la norma en las universidades colombianas durante más de medio siglo, pero en España no se vivía un ambiente así y los periodistas terminan culpando al medio, matando al mensajero por no querer ver la organización eficaz que hay detrás. Por ejemplo, Arcadi Espada dice en un artículo titulado "Suicidio ampliado de la razón":
El linchamiento de la candidata de C’s demuestra hasta qué punto el ejercicio de la razón se ha convertido en España en una forma suprema de valor, y cómo twitter ha dejado de ser el espontáneo refugio de tantos tontos para convertirse en una organización metódica de malvados.
Con lo que esa "organización metódica" no es la franquicia cubana sino la red Twitter, debido a que los recursos, la seducción fácil del discurso (que llevan mucha décadas oyendo los españoles en las escuelas) y la hegemonía totalitaria en las universidades les permite a los de Podemos una notoria hegemonía.

Es grave que un periodista brillante caiga en esa renuncia. En Venezuela la oposición lleva muchos años haciendo frente al Agitprop del régimen en Twitter con buenos resultados, bien que antes ha tenido que sufrir lo indecible. ¿Se les dice a los activistas demócratas y liberales que son unos tontos y que forman parte de una organización metódica de malvados?

La ex diputada del PP y portavoz de la plataforma Libres e Iguales Cayetana Álvarez de Toledo llega a decir ante el acoso de los sicarios chavistas: "Twitter es un vertedero, la tumba de la inteligencia". Y después "Sí, Twitter está arrasando con la política y el periodismo cultos, esforzados, incisivos e inteligentes".

La verdad es que el formidable narcoimperio cubano es el que anima ese ruido y llena el ágora de odio, vulgaridad y estupidez. No le veo sentido a que Espada y Álvarez de Toledo le atribuyan al medio esas características. Ni que el periodismo serio esté amenazado por Twitter.

Lo que debería importar es por qué en España se ha permitido esa hegemonía de unos personajes ignorantes, sectarios, violentos y groseros. Los demás partidos parecen carentes de discurso y aun de ambición para ocupar ese espacio. Se dice que el PP tiene 800.000 militantes y bastaría que uno de cada mil participara en esta red social para cuestionar seriamente la hegemonía profesionalizada de los totalitarios. Pero tal como los blanquean y nunca hablan de su financiación exterior ni del contenido criminal de sus políticas, también les dejan la plaza libre en Twitter.

Twitter no es la tumba de la inteligencia, es el medio de expresión que más fácilmente permite a cualquiera participar y que usan hábilmente los nada tontos estrategas cubanos para implantar la tiranía en España, mientras las estrellas del periodismo culpan al invento de unos ingenieros informáticos del éxito del crimen organizado.

6 ene. 2016

La paz comprada

Por Jaime Castro Ramírez

El pensamiento filosófico se impone ante la teoría improvisada, alegre y facilista, es decir, aquella donde no impera el debido raciocinio. Bien Dijo Montesquieu: “La paz no se puede comprar, pues aquel que la ha vendido queda en mejores condiciones para volver a venderla”.

La filosofía como estudio racional del pensamiento respecto al conocimiento, dictamina la certeza que se materializa en los acontecimientos. Lo que dice Montesquieu sobre la compra de la paz es un punto fundamental de doctrina filosófica. Aplicando este principio fundamental a la negociación de paz en Colombia, nos encontramos con lo que hemos observado los colombianos en el horizonte, y es que se ha venido configurando un escenario de ‘compra de la paz’, pues esto se traduce en que las condiciones de la ‘negociación’ las impone la contraparte (el vendedor Farc), y el gobierno se limita a aceptar (comprando) tales exigencias con tal de decir que firmó la paz de Colombia. La pregunta es: ¿Eso será la paz?

Esto no se puede llamar negociación, pues queda planteado simplemente en una especie de símil donde se adquiere un bien (llamado paz) a un precio exorbitante que luego lo pagarán los contribuyentes a través de la parte impositiva de impuestos. Esto explica también el por qué el gobierno está hablando de una nueva reforma tributaria, en la cual aparece como novedad principal la idea de incrementar el IVA del 16% al 19%, el impuesto más regresivo que existe en razón a que lo deben pagar por igual todos los estratos de la población al adquirir sus bienes y servicios.

Elementos de análisis
Con el nombre de paz el gobierno de Colombia va en camino de instaurar una escalada de concesiones que merecen el calificativo de entreguismo dócil, pues no es sino referirse a lo siguiente:

1. Feria de impunidad a través de la llamada justicia transicional que no es justicia real sino una simple expresión a la cual le llaman ‘justicia’.

2. Lo anterior se complementa con el premio de elegibilidad de victimarios, o dicho de otra forma, la entrega de curules regaladas en corporaciones públicas.

3. Los victimarios no repararán a las víctimas porque según su estilo de cinismo dicen que disque ellos ‘no tienen plata’, y como respuesta el gobierno acepta que sea el Estado el que paga (los contribuyentes).

4. Los contertulios en la negociación le exigen al gobierno ‘territorios de paz’ con la pretensión de que serán controlados por ellos.

5. Se niegan a entregar las armas argumentando que ese tema no está en el idioma de las Farc, negación que constituye lo más insólito en una negociación de paz.

Y falta saber cuáles otras concesiones resultarán en el ‘acuerdo secreto’ que el gobierno maneja frente al pueblo colombiano.

A todo este expediente de concesiones (sin hacer valer la réplica oficial), bien se le puede llamar ‘compra de la paz’ a quienes estratégicamente han sabido venderla (las Farc), lo cual es responsabilidad del gobierno, pues la contraparte aspira (válidamente para ellos) a lo que efectivamente están logrando para sus propios intereses.

La realidad no se puede desconocer cediendo el espacio a la insensatez. Hay que reiterar que el gobierno de Juan Manuel Santos tendrá que responder ante la historia y ante los colombianos si el resultado político, económico y social de lo que está concediendo con el nombre de paz llegase a salir mal para el país. El mismo presidente de la república ha dicho que “la paz está a la vuelta de la esquina”, pero luego ha expresado una grande contradicción que crea incertidumbre diciendo que ahora se firma el acuerdo pero que “la paz empieza en diez años”. Esto lo mínimo que significa para los colombianos es duda sobre lo que Santos está ‘negociando’.

¿Y por qué duda?, pues porque (según la visión filosófica de Montesquieu) quienes ahora le venden la paz a Santos quedan en mejor condición de volver a venderla, y tal vez por eso Santos habla de un plazo de diez años para supuestamente ver la paz, es decir, que eso significaría que según las condiciones establecidas en las concesiones pactadas en el acuerdo, es posible que en diez años sea necesario volver a comprarle la paz a los mismos que ahora la han vendido logrando grandes ventajas para ellos, incluido el derecho de dominio, lo que en forma figurada podría denominarse como reserva del derecho de transferencia del bien vendido.

Se concluiría en que la paz negociada así es como el amor comprado, que no funciona por insustancial, es decir, por ausencia de interés recíproco de las partes.

En estas condiciones, ¿para dónde irá el país con esta incertidumbre del tema llamado paz?

4 ene. 2016

El último año de la era Obama

Por @ruiz_senior

Tras la destrucción de Europa en las dos grandes guerras del siglo XX, que según muchos autores es una sola guerra que terminó en 1989, los viejos imperios decayeron y la nación hegemónica fue Estados Unidos, la nación cuya intervención fue decisiva para derrotar a los imperios alemanes y al Tercer Reich que los heredó. Durante la llamada Guerra Fría, ese papel fue aún más importante porque sin su participación habría sido imposible contener la expansión soviética en Europa y Asia.

Pero ese papel siempre fue cuestionado internamente por diversos actores, en los años treinta por los pacifistas, a los que dirigían y manipulaban los partidarios de Hitler o del comunismo, en los años sesenta por la casta universitaria, que movilizó intensamente a los jóvenes que no querían morir o sufrir lesiones en Vietnam y a punta de hábiles recursos de propaganda consiguieron que finalmente hubiera una retirada gracias a la cual triunfaron los comunistas, también en Laos y Camboya, donde inmediatamente ejecutaron uno de los mayores genocidios de la historia (no se conocen casos de naciones soberanas en las que un gobierno haya exterminado a más de una cuarta parte de la población sin que hubiera ningún enfrentamiento civil). La relación entre el pacifismo de esos años y la moda hippie y contracultural que lo acompañó y el horror que produjo en el territorio lejano es algo que se escapa a la atención de todo el mundo en Occidente.

Como expresión de esas corrientes pacifistas que permitieron la victoria comunista en Vietnam llegó a la presidencia en 1976 Jimmy Carter, gracias al cual los soviéticos se sintieron seguros para expandir su imperio a varias regiones africanas, a Nicaragua y a Afganistán. Hacia 1980 el mundo era mucho más inseguro que nunca desde 1945.

Tras doce años de gobiernos republicanos hubo ocho en los que volvió la disposición pacifista a reinar, lo que tuvo como fruto los genocidios de la antigua Yugoslavia y de Ruanda: la odiada "Guerra de las Galaxias" de Reagan tuvo como efecto la liberación de Europa central y oriental y el fin del imperio soviético; el pacifismo de Clinton (cuyo último fruto en América fue el infame proceso del Caguán, promovido por dicho gobierno, que llegó a reunirse con las FARC en Costa Rica) produjo atrocidades gravísimas. Siempre se sigue ese patrón.

Tras los dos gobiernos de George Bush hijo, la izquierda había conseguido de nuevo suficiente fuerza y recursos para llevar a uno de los suyos a la presidencia. Los elevados costos de la guerra de Irak, multiplicados por los errores del gobierno (el peor de los cuales fue suponer que un gobierno chiíta obraría con sensatez después de las atrocidades que esa comunidad había sufrido a manos de Sadam Husein) y la intensa propaganda antiamericana en Europa favorecieron el ascenso de un señor mulato que gracias a su color de piel contaría con el apoyo de los negros estadounidenses pese a que su origen nada tenía que ver con esa comunidad. El núcleo de su propaganda era la culpabilización de Estados Unidos y del gobierno de Bush por la hostilidad de amplios sectores en Europa y el resto de América. El resto es simplemente la ideología de la corrección política. Sobre el sentido en últimas totalitario de esa ideología y de Obama es MUY recomendable este artículo de Jon Juaristi.

La lista de "logros" de Obama es abrumadora: la reciente orgía de decapitaciones en Arabia Saudí, que incluyen a un clérigo chiíta es sólo el más reciente desmán que se permiten los bárbaros dado que el presidente "no quiere enemigos", como explica Juaristi. Es como la prueba de que pueden hacer eso porque después de levantar las sanciones al régimen de los ayatolás y tácitamente permitirle desarrollar armas nucleares, Obama está en la práctica condenado a no hacer nada ante la masacre. Como toleró que el régimen de Asad usara armas químicas o que Putin se apropiara de una parte significativa de Ucrania, o que Libia se hunda en el caos. Como premia a los Castro levantando el embargo sin exigirles la menor concesión, siquiera que liberaran a algún preso político. Como acompaña el triunfo de los genocidas en Colombia y los desmanes sin límites de Santos...

La humanidad recordará los gobiernos de Obama como el renacer de la inseguridad. Es verdad que con Clinton ya avanzaba la yihad y que se prepararon atrocidades como el ataque a las torres gemelas, pero fue la llegada de Obama lo que alentó las audacias de los criminales, cuya más clara materialización es el llamado Estado Islámico, un califato bárbaro que pretende superar en extremismo y crueldad a Al Qaeda y que ha prosperado gracias a la salida de Estados Unidos de Irak. La amenaza creciente del islamismo sobre Europa y sobre Israel será otro de los frutos del gobierno de la corrección política.

Los agresores, totalitarios y demás criminales no son mayoría ni se detendrán, pero la verdadera mayoría de seres humanos que aspiran a vivir en paz necesitan que la primera nación del mundo esté dirigida por alguien que se compromete con las leyes y los derechos humanos. Si no existe ese liderazgo, los próximos años podrían ver más horror que el que se experimentó en el siglo XX, y el fruto del buenismo de Obama podría ser tan trágico que quedaría como el peor presidente de la historia de Estados Unidos.

28 dic. 2015

El mundo de hoy

Por @Ruiz_Senior

En los años ochenta conocí a alguien que había viajado por África y me contó que todas las personas con las que entablaba conversación tenían una sola cosa en la cabeza al hablar con él: que los ayudara a emigrar a Europa. En mi visión ingenua de esa época no tenía sentido renunciar a vivir en el propio país en aras de una situación de exclusión y humillación en países extraños. Se me olvidaba que era mi misma situación siendo que mi país con todo era menos miserable y desordenado de lo que lo son los africanos.

¿Qué sería ahora de la vida de alguien que en aquella época hubiera emigrado a Europa y de alguien que tuviera circunstancias parecidas y se hubiera quedado en Togo o Níger? El "sueño europeo" que a mí me parecía tan disparatado resultó la estrategia adaptativa adecuada, y los hijos de ese inmigrante imaginario sin duda tendrían un acceso más probable al bienestar que los que se quedaron en su país.

Pero ahora más que nunca esa situación es evidente: la inmensa mayoría de la población del planeta tiene razones para creer que sus países no podrán salir nunca de la barbarie y la miseria, por lo que está justificado cualquier precio que haya que pagar por llegar a alguno de los pocos países que prometen algún futuro. Las regiones en las que la población es capaz de hacerse disciplinada y respetuosa del orden pueden alcanzar en poco tiempo el nivel de vida de los países ricos, y hoy Taiwán tiene un PIB per cápita más alto que la mayor parte de los países de Europa, y Singapur es uno de los países más ricos del mundo. Pero esas regiones son minoritarias.

La llegada de cientos de miles de personas que huyen de las guerras de Siria, Irak y Afganistán e intentan establecerse en Europa es el hecho más importante del año en el continente, y genera una situación traumática para la que no hay solución viable a la vista. La colonización de Europa por inmigrantes musulmanes, cada vez menos dispuestos a obedecer las leyes de la tierra de acogida y más resueltos a ostentar su desprecio por los europeos, parece repetir el mismo proceso de renovación demográfica que ocasionó la caída de los diversos imperios mesopotámicos de la Antigüedad (algo parecido ocurrió en México, donde los chichimecas de los desiertos del norte siempre conseguían imponerse sobre los toltecas, más civilizados; los aztecas fueron sólo el último imperio de origen chichimeca que hubo antes de la conquista española). El que llega del desierto miserable no tiene nada que perder y el que se ha habituado a una vida muelle y tranquila no está en condiciones de hacerle frente.

En ese caso, todo parece anunciar un sometimiento de Europa al islam, cosa que en Colombia suena a delirio pero que cada vez es más el temor de muchos en Europa. (Al respecto, esta extensa reseña de Sumisiónel último libro de Michel Houllebecq, es muy recomendable.) La reacción de la prensa europea tras la masacre del 13 de noviembre fue estremecedora, se aludía con grandes elogios a los parroquianos de la zona atacada que hacían frente a los asesinos acudiendo a divertirse donde solían, como si la respuesta a unos asesinos suicidas fuera seguirse divirtiendo: ¿qué resistencia va a haber si nadie cree que tiene que hacer frente a esos criminales y la mayoría los justifica de algún modo u otro? En España hubo notorias expresiones de rechazo a la respuesta francesa contra el Estado Islámico. Ante el riesgo de jugarse la vida combatiendo contra los decapitadores, la inmensa mayoría de los europeos se convertirían al islam.

Pero no es la misma situación en Estados Unidos y las otras grandes naciones de habla inglesa, a donde acuden cada vez más inmigrantes de todo el mundo, particularmente de Hispanoamérica. Primero porque esos inmigrantes no tienen ideología de conquistadores (que es lo que según muchos conocedores es en últimas el islam) y segundo porque sus poblaciones raizales están menos dispuestas a someterse.

Los narcorregímenes impuestos en Sudamérica durante las últimas décadas generan la certeza de que son sociedades sin otro futuro que la rapiña, la violencia, la miseria, la mentira y la continua selección negativa. ¿Alguien sería capaz de disuadir a un joven colombiano que se plantee buscarse un futuro en Estados Unidos, Canadá o Australia? En Colombia la vida sólo es relativamente grata y segura para los que viven apegados al erario, para lo cual se integran de algún modo en las organizaciones criminales que lo controlan desde hace muchas décadas, como la CUT, frente sindical del Partido Comunista que ha hecho más daño a Colombia que los brazos armados, cuyos crímenes cobra, legitima y alienta. 

Los demás obran bien emigrando, y lo  mismo se puede decir de toda Sudamérica. Nadie cree que las cosas vayan a mejorar realmente. Al contrario, España está a punto de integrarse en el narcoimperio.